El principal quebradero de cabeza de los agricultores es en este momento la patata vieja francesa. En plena temporada de recolección de la patata temprana nacional, los comercializadores han decidido apostar por el tubérculo de origen galo para ofrecer mejores precios al comprador final. Organizaciones agrarias como COAG denuncian que las patatas francesas proceden de excedentes de producción que llevan hasta seis meses almacenados. La calidad es muy deficiente e incluso ha sido rechazada para el consumo en el país vecino, según afirman los sindicatos agrarios, pero los intermediarios han encontrado salida en España en el segmento low cost. Los costes medios de producción de un litro de leche son de 0,31 céntimos de euro pero se está vendiendo a 0,26
La invasión ha generado otro inconveniente por efecto contagio que vuelve a perjudicar a los productores nacionales. Así, la organización agraria La Unió denuncia que “la saturación de patata francesa en el mercado nacional ha provocado un hundimiento de los precios en las primeras semanas de recolección del cultivo autóctono”.
Los agricultores españoles se están viendo obligados a arrancar y
destruir sus plantaciones. La Unió recuerda a los consumidores que
“mientras la patata temprana llega directamente al comprador final sin
ningún tipo de conservación, la vieja ha sido almacenada durante meses
en cámaras de frío, con la consiguiente pérdida de muchas de sus
cualidades organolépticas”.
Hace unos días agricultores murcianos decidieron vender su producción
de patata directamente al público al precio de 0,33 céntimos de euro el
kilo, la cantidad que reclaman para cubrir gastos, frente a los menos
de 0,20 céntimos que les están pagando las centrales de compra. El
éxito fue rotundo. Los agricultores murcianos vendieron 10.000 kilos de
patata temprana en una hora.
La guerra de descuentos se vive en circunstancias igual de dramáticas
en el sector lácteo español. La crisis económica mundial ha empujado
los precios en origen a la baja a la misma velocidad que subieron hace
año y medio por culpa de la especulación. Los ganaderos llevan meses
protestando por los precios que les impone la industria láctea y
denuncian también en este caso la invasión de producción francesa de
peor calidad. COAG denuncia que los intermediarios venden patata vieja francesa de peor calidad y desechan la patata autóctona
Ayer mismo, la Junta de Castilla y León instó a Carrefour a que no
comercialice la marca de leche Lauki bajo la denominación de “Productos
de Castilla y León” puesto que en realidad se trata de materia prima
procedente de Francia. La administración autonómica responde de este
modo a una denuncia formulada en reiteradas ocasiones por la Unión de
Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) de Castilla y León.
Los productores lácteos piden a los políticos españoles que defiendan sus intereses en Bruselas para evitar situaciones como ésta. La crisis golpea a todos los productores lácteos europeos pero la situación es más crítica en España. Primero, porque los excedentes que les corresponden por ley a los ganaderos franceses están inundando el mercado español a precios de saldo, al tiempo que empujan a la baja las tarifas de la producción nacional. Segundo, porque los ganaderos españoles afrontan mayores costes de producción porque su modelo es intensivo, más dependiente de los precios de la soja y el maíz, mientras que los ganaderos del resto de Europa disponen de fincas para que sus vacas se alimenten de los recursos que les brinda gratis la naturaleza.
Gaspar Anabitarte, representante de COAG para el sector lácteo, pide
a los gobiernos “que intervengan para solucionar esta situación
insostenible”. “El propio Ministerio de Medio Rural ha concluido en un
informe que aparecerá en los próximo días que el coste medio de
producción es de 0,31 céntimos de euro por litro y en estos momentos
nos están pagando la leche a 0,26”, denuncia el delegado de COAG.
El tercer frente del sector primario español viene del sur y tampoco
tiene buena pinta. Los agricultores españoles denuncian que temporada
tras temporada Marruecos introduce en el mercado europeo más productos
hortícolas de los que le corresponden, infringiendo sus acuerdos con la
Unión Europea. En la presente campaña, sólo en el cultivo de tomate,
Marruecos habría rebasado los límites prefijados en más de 80.000
toneladas. Los agricultores nacionales también denuncian que los
exportadores marroquíes tampoco respetan los precios mínimos
establecidos por la UE. Los agricultores y ganaderos tienen más trabajo
en los despachos que en el campo.
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