Hace un tiempo atrás la Lic. Claudia Castellano (Directora de
LatinCoaching) quien me facilitó una nota titulada "
Plan de Finanzas Personal y los Test Financieros"
me volvió a enviar una interesante nota para que suba al Blog y sin
querer dejé pasar el tiempo etiquetando la misma. Es por eso que hoy
les traigo esta nota donde se habla justamente de uno de nuestros
órganos más importantes...el cerebro.
¿Cuánto vale su cerebro?
Si
Ud. es una persona que podríamos llamar “financieramente experimentada”
es probable que conozca y maneje información relativa a movimientos del
-o los- mercados en los que opera, cuente con experiencia en
transacciones financieras, sea capaz de analizar y vincular datos,
anticipar tendencias y tomar decisiones basadas en sus conclusiones y
pronósticos.
Es también probable que esté en condiciones de
brindar algunos consejos y sugerencias para tener éxito financiero, a
partir de sus conocimientos y experiencia hasta la actualidad. Con
certeza tendrá una idea del valor de sus activos. ¿Y qué valor le da a
su capital más importante: su cerebro?
Independientemente del
nivel de efectividad financiera con el cual se calificaría a Ud. mismo
hoy ¿Cuánto conoce acerca del funcionamiento de su propio centro de
decisiones, es decir: de su cerebro –y su sistema nervioso-? ¿Qué
influencia cree que tienen sus emociones a la hora de decidir comprar,
vender o mantener papeles del mercado? ¿Qué datos sensoriales evalúa
Ud. al operar financieramente y que permitirían medir su aversión al
riesgo?
Biológicamente, el cerebro (parte del encéfalo) es el
centro supervisor del sistema nervioso: una red de tejidos altamente
especializada, compuesta principalmente por neuronas -células que se
encuentran conectadas entre sí de manera compleja-, que tienen la
propiedad de coordinar múltiples funciones en el organismo, formando
una red estructural que es unas 100 veces más compleja que la red
telefónica mundial.
El cerebro procesa la información sensorial,
controla y coordina el movimiento y el comportamiento. Es responsable
de la cognición, las emociones, la memoria y el aprendizaje.
La capacidad de procesamiento y almacenamiento de un cerebro humano estándar supera a las mejores computadoras de hoy en día.
Hasta
no hace muchos años, se pensaba que el cerebro tenía zonas exclusivas
de funcionamiento, hasta que por medio de imaginología se pudo
determinar que cuando se realiza una función, el cerebro actúa de
manera semejante a una orquesta sinfónica interactuando varias áreas
entre sí. Muchos científicos consideran que un cerebro con más
conexiones neuronales, puede desarrollar mayor inteligencia que uno con
mayor número de neuronas.
El neurocientífico Damasio, ha
aportado numerosos datos sobre el estudio de qué áreas de nuestro
cerebro están implicadas en nuestra conducta. Fue el primero en
proponer que la emoción es la energía que nos hace comer, beber o tener
sexualidad, algo que compartimos con los mamíferos, pero que los
sentimientos son otra cosa, porque requieren la consciencia de la
emoción, algo que no puede sentir un perro ni un chimpancé. Y eso se
debe a la enorme corteza cerebral que tenemos.
Fue también
Damasio el que concluyó que la primera información que llega al cerebro
en cada decisión es emocional, inconsciente, y que sólo después se
elabora y racionaliza, para decidir de la forma más adecuada.
Estas
conclusiones ¿chocan contra las creencias generalizadas de que en el
mundo de las finanzas se debe tener “la mente fría” y actuar lejos de
la influencia de las emociones?. Muchas personas se consideran
“racionales”, “mentales”, y dicen no permitir que las emociones
“interfieran” en sus decisiones –más aún en las que conciernen a sus
negocios-. No obstante, como seres humanos que somos, nos es imposible
no emocionarnos en algún grado.
¿Significa esto que el índice de
inflación que leemos en el periódico de hoy, nos genera una respuesta
emocional que influye en nuestro comportamiento financiero? Las nuevas
investigaciones indican que mucho antes de ser capaces de tomar una
decisión “racional” o conciente acerca del presente y futuro de
nuestras inversiones (para la cual utilizamos el área prefrontal de
nuestra corteza cerebral), nuestro cerebro ha disparado una respuesta
emocional instintiva pro-supervivencia, desde la amígdala –un conjunto
de núcleos de neuronas cuyo papel principal es el procesamiento y
almacenamiento de las reacciones emocionales-.
Desde la
perspectiva conductual, las emociones sirven para establecer nuestra
posición con respecto a nuestro entorno, impulsándonos hacia ciertas
personas, objetos, acciones, ideas y alejándonos de otras.
Por
este motivo, mientras más entrenemos al cerebro para disminuir la
influencia de las emociones intensas (miedo, codicia, rabia, pánico,
melancolía, etc.), mayor ventaja podremos obtener como inversores.
Si
es entonces gracias a nuestro cerebro que somos capaces de nuestra
supervivencia (incluida la financiera) ¿Vale la pena invertir en él? Mi
opinión es que sí. Cuidar y prevenir nuestra salud cerebral parece ser
entonces una buena decisión.
El gerontólogo Luis Presti
recomienda cuidar la alimentación siguiendo dietas bajas en colesterol
y comer de manera habitual bananas, naranjas, verduras, hortalizas, pan
integral, hígado, frutas y aquellos nutrientes ricos en ácido fólico.
Tengamos en cuenta que el consumo de energía del cerebro, con relación
al resto del cuerpo es del 20%.
También es necesario controlar
diabetes, hipertensión y realizar actividad física. El caminar unos
tres kilómetros por día es tan bueno para el cuerpo como para el
cerebro y la mente.
Es bueno que se aprenda algo nuevo cada día
(órgano que no trabaja, se atrofia). “El trabajo nos ayuda a sentirnos
útiles y relevantes. Si es estimulante, nos ayudará a mantener la
agilidad mental”, afirma.
Se aconseja tener siempre a
disposición una válvula de escape, algún pasatiempo o actividad que nos
guste (arte, música, juegos, deportes, etc.), y compartir tiempo y
experiencias con amistades o compañeros.
Evitar los efectos
nocivos del estrés –sobre todo a largo plazo-, tanto como el uso de
sustancias tóxicas o farmacológicas para enfrentar estas situaciones.
Aprender
técnicas de relajación, meditación y practicarlas con regularidad.
Descansar adecuadamente y mantener un estado emocional positivo.
Además
de cuidar nuestro cerebro, es más que interesante conocernos un poco
más desde nuestra neurofisiología, para podernos incluir –a nosotros
mismos- como un elemento más del sistema de datos, que evaluamos ante
nuestras decisiones financieras.
El aprendizaje de nuevas
cuestiones relativas a nuestras percepciones, creencias, emociones,
respuestas conductuales, conversaciones, pensamientos, disposiciones
corporales con relación al dinero, nos abre a nuevas posibilidades. Más
aún: si podemos dar el salto cuántico que implica dejar de ser
“conducidos” neuroquímicamente por los vaivenes de nuestra fisiología,
para pasar a ser quienes tomamos las riendas de nuestro comportamiento,
habremos incrementado nuestro poder de decisión.
En definitiva,
en la medida que somos capaces de aprender y mejorar, cambiando algunos
hábitos que nos mantienen en estados no deseados por otros de mayor
efectividad, algunas creencias limitantes por otras más expansivas o
creativas, estamos creando nuevas redes neuronales que nos permiten
actuar más efectivamente, y así, estamos modelando nuestro cerebro.
Muchas
gracias Claudia por esta nota y los que quieran conocer un poco más
sobre ella y trabajo pueden ingresar a www.latincoaching.com empresa
donde es directora.
Tags: inteligencia, emociones, futuro, finanzas, catellano, test